El efecto que ha tenido la caída en el precio del petróleo se ha medido de diferentes formas la prensa argentina hace un resumen de algunos de los efectos geopolíticos más importantes.

Con menores ingresos por venta de crudo, a Vladimir Putin le resulta difícil mantener sus sueños por Ucrania y al gobierno de Irak le resulta también más difícil detener el avance del Estado Islámico.

Más cerca a nuestra región, las nuevas relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, impensadas meses atrás, fueron precipitadas por la caída del precio del crudo. Los Castro se volvieron más prácticos al quedarse sin flujo de caja, desde que la exportación de los casi 100.000 barriles que les regala Venezuela no tiene mayor impacto en sus finanzas.

Más drástico es el caso de Venezuela. El presidente Nicolás Maduro pasó de ser protagonista a tener influencia mínima en América latina. En su nuevo rol, aprovechó foros del Alba y Unasur -creados por Hugo Chávez en épocas de esplendor petrolífero- para pedir a sus aliados que influyan ante EEUU por una “diplomacia de paz” y así recibir el mismo trato que el “imperio” le prodiga ahora a Cuba.

La decisión de la Opec de mantener la producción alta y, por ende, los precios bajos, tiene efectos inconmensurables.

En EEUU, con una gasolina que cayó de un dólar a 50 centavos el litro, los consumidores gastan la diferencia en aparatos electrónicos, telefonos y restaurantes, aunque también en camionetas de alto consumo, poniendo en peligro el calentamiento global.

El alcance mundial de la recuperación de la demanda en EEUU aun no se ha estimado y es de gran importancia para el mundo y Bolivia, recordemos que EEUU es nuestro principal socio comercial después de Brasil y Argentina.

El bajo precio del petróleo permite a China reducir a la mitad su déficit comercial con el resto del mundo y en este caso podría acelerar al aumento en la demanda local que es el objetivo de China al aplicar el freno a su economía.

La calificadora de riesgo Moody’s dio a conocer un informe sobre los efectos que tendría la desaceleración de la actividad china en las economías de Latinoamérica. Y algunos países serán más afectados que otros, dado que las exportaciones de la región a China ascendieron al 2% del PIB regional en 2013″.

Claro que algunos países están más expuestos que otros. Según Moody´s Chile es el país más afectado. El 26,3% de las exportaciones chilenas va hacia China el equivalente al 7,4% de su PIB. En el caso de Boliva representan menos del 1% del PIB.

Según la calificadora de riesgo, productos derivados de la minería, el acero y la celulosa son “más vulnerables que otros ante una desaceleración en el crecimiento de China”. Esto se explica porque “más del 40% de los productos de exportación de la región son metales básicos: aluminio, cobre, níquel y zinc”.

Para Moody´s, el crecimiento de la potencia asiática en 2015 y 2016 será en torno al 7%. Ello tras la expansión de 7,3% con que cerró 2014 y de más del 10% en la década anterior.

El nuevo precio del petróleo podría tiene este doble efecto de promover el crecimiento económico en algunos países y favorece a los países con industrias diversificadas.

Para Bolivia la falta de diversificación y las trabas a las exportaciones no tradicionales son un problema. Por un lado somos más vulnerables a la caída de precios del petróleo y por orto estamos menos preparados para aprovechar el impulso económico y la recuperación de la demanda que genera esta caída a nivel mundial.

 

Comments are closed.