El precio del estaño ha repuntado como respuesta a las dudas sobre las exportaciones de Indonesiea, el segundo mayor productor de estaño del mundo y el primer exportador.

El precio del estaño para entrega en tres meses en el LME alcanzó 10,48$/libra fina, el precio más alto registrado desde marzo pasado. El precio más alto del año hasta ahora se registró en febrero con 11,34$/libra fina.

El precio ha estado al alza desde principios de septiembre como resultado de interrupciones en los envíos desde Indonesia que se debe a un cambio en los reglamentos de exportación de ese país.

Una nueva regulación exige que para poder comprar estaño en Indonesia se debe estar registrado en el mercado de indonesio el Commodity & Derivative Exchanges (ICDX). Y muchas empresas no están inscritas, por lo que sus envíos fueron cancelados.

Según Barclays, muy pocas empresas están registradas y mientras esto no cambie o la regulación cambie el mercado estará en problemas.

El año pasado Indonesia exportó 99.000t de estaño lo que equivale a 30% de la producción mundial. China es el mayor productor y el mayor importador y depende fuertemente de las importaciones.

El precio del estaño está aumentando por ahora pero es el resultado de un solo factor externo, en cuanto se resuelva este problema de regulación, el precio volverá a su nivel anterior. Esta es una buena oportunidad para vender estaño.

Lamentablemente la producción estatal de Bolivia tiene la política inversa. Con estos precios las estatales del estaño venderán menos. L idea es guardar el estaño para venderlo cuando el precio baje,

Suene contradictorio pero el problema es que cuando cae el precio estas empresas como Huanuni deben vender más para poder cumplir con el pago de planillas muy infladas.

En el sector de los hidrocarburos YPFB sigue planteando nuevas formas de dar ventajas a las petroleras extranjeras para que vengan a invertir en exploración que tanto necesita el país tras 7 años de parálisis en exploración.

Según ANF, Con el objetivo de incentivar la búsqueda de nuevos reservorios de hidrocarburos, plantean seducir a las empresas con una pausa de tres y cinco años en el pago del impuesto directo a los hidrocarburos (IDH) y las regalías. El planteamiento fue expuesto a los gobiernos municipales y departamentales (la idea aquí es lavarse las manos de la decisión).

El diferimiento de tres años en el pago de regalías petroleras y del IDH será para los depósitos que tengan hasta un trillón de pies cúbicos (TCF), en tanto que para los megacampos con más de 1 TCF de reservas el aplazamiento del pago será por cinco años.

Las nacionalizaciones y los malos tratos a las empresas extranjeras que empezaron en 2006, han resultado siendo un desincentivo para las inversiones en exploración y es que las empresas no quieren invertir si no hay seguridad jurídica y buenos precios o si los impuestos son muy altos o en nuestro caso si se cambian las reglas del juego de un momento a otro.

Han pasado los años y las reservas bolivianas sólo han caído. Esto pasa cuando se explota las reservas y no se encuentra más gas. No se encuentra más gas porque nadie lo está buscando. La situación actual es tal que empezaría a faltar gas para cumplir con los compromisos de venta tan pronto como 2016.

Si se empieza a explotar los yacimientos ya existentes de forma más rápida y agresiva, se podría mantener la producción hasta el 2019. Pero esto resulta en un mayor desgaste de los yacimientos que fueron encontrados antes de 2005. Cuando las condiciones para las empresas para venir a buscar gas en el país eran muy buenas.

Ahora se está tratando de mejorar las condiciones para las empresas extranjeras. Por dos razones, primero para que se animen a explorar y la segunda razón es que YPFB simplemente no tiene ni la capacidad ni los recursos para hacerlo por su propia cuenta.

Todo esto viene a confirmar aquello de que los pisos de las petroleras internacionales están alfombrados con las pieles de los tigres que alguna vez las desafiaron.

 

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