Una serie de paros programados en los campos Margarita-Huacaya y San Alberto para la conexión de nuevas plantas de tratamiento, resultaron en una reducción en los volúmenes de gas exportado a Brasil y Argentina.
En abril y los primeros días de mayo se registró una caída de 47,42MMm3d (millones de métros cúbicos día) a los 43,17MMm3d, de acuerdo con los reportes mensuales de YPFB.
En abril el país envió a Brasil un promedio de 30,85MMm3d, manteniendo el volumen máximo contractual, aunque menor al promedio de meses pasados. En el caso de Argentina el volumen bajó a sólo 12,13MMm3d a pesar de que los envíos habían estado alcanzando los máximos contratados de 17MMm3d.
En los primeros días de mayo, las exportaciones a Argentina llegaron a caer hasta los 8MMm3d y al Brasil hasta los 26MMm3d.
En abril, el consumo del mercado interno aumento en casi un millón de metros cúbicos, pues el promedio diario subió de 8,50 a 9,40 MMm3d. En los primeros días de mayo el mercado interno cayó a sólo 7,5MMm3d.
Las variaciones como dijimos, tiene que ver con las paros programados en algunos campos que abastecen al mercado externo, pero son un interesante ejemplo de lo irá pasando con más frecuencia en el mercado del gas natural boliviano.
Las reservas de gas no se han repuesto, es decir que el gas que estamos exportando ahora es un gas que se logro descubrir antes del 2005. Los yacimientos gasíferos, tardan años en empezar a producir.
Primero se hacen estudios para encontrar nuevos yacimientos, luego se debe encontrar financiamiento para hacer exploración. No todos los pozos exploratorios encuentran gas.
Una vez que se ha logrado encontrar el gas, las empresas deben conseguir más financiamiento para instalar el pozo par la explotación, esto es considerablemente más barato, ya que se ha demostrado que si hay gas.
Luego viene el trabajo en sí de armar el pozo, y por su puesto de conectarlo con ductos al sistema de reparto y procesado de gas. Esto es costoso y también demora. En resumen, es un proceso que demora unos 5 años de principio a fin.
Pero los gastos no terminan allí, para mantener la producción de los pozos, también es necesario invertir en mantenimiento, en ocasiones es necesario perforar nuevos pozos. Mientras más antiguo es un pozo, mayor inversión se necesita para que siga funcionando.
En resumen, el gas que extrae y vende Bolivia hoy es el resultado gas encontrado antes de 2005 y de reservas que no se han renovado. Las nuevas inversiones se han concentrado en explotación, y no en exploración.
De hecho las reservas de gas se deberían publicar anualmente pero esto no se hace desde 2009 cuando Ryder Scott certificó las cifras de 2008 y 2007.
Según el cálculo de las reservas probadas, menos todo el gas que ya se ha ido sacando de estas reservas; el gas natural de Bolivia no alcanzaría para mantener las ventas actuales más allá de 2016.
Entonces Bolivia estará frente a una decisión muy dura entre dejar de exportar o reducir el consumo interno. Aumentar la producción, no será una opción, porque para hacerlo las inversiones debieron haber empezado al menos 5 años antes.
El gasto del Estado depende mucho de los ingresos por las exportaciones del gas natural esto quiere decir que hay un incentivo para mantener las exportaciones en este caso esto significa reducir el suministro del mercado interno.

 

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