Clifford Paravicini no va más como director de la Autoridad de Telecomunicaciones y Transportes (ATT). Renunció al cargo 10 días después de haberse desatado el conflicto por el incremento de los pasajes en el servicio de transporte a nivel interdepartamental.

El ministro de Obras Públicas, Vladimir Sánchez, afirmó ayer que luego del “monitoreo” realizado por su despacho a las actuales tarifas del transporte interdepartamental, se estableció que las mismas se adecúan a la normativa vigente.

El tema es importante porque afecta directamente a la inflación.

En un tema relacionado con el transporte, el exministro de Hidrocarburos, Carlos Miranda, explicó que si bien el Gas Natural Vehicular (GNV) permite un alivio importante a la subvención de carburantes que carga la economía boliviana, sólo reemplaza a la gasolina y no así al diésel que es el combustible de mayor uso para el comercio, tanto interior como exterior.

Y las importaciones de diesel siguen muy altas. Más aún ahora muestran una fuerte dependencia boliviana del diesel importado que nos vende Chile.

Según un estudio de Siglo 21, Chile es ahora el principal proveedor de combustibles para Bolivia como lo muestran las cifras de importación de combustibles en 2013 que reflejan un fuerte cambio en las importaciones de diesel.

Durante años estas importaciones estuvieron dominadas por Venezuela pero el mal manejo de su economía ha resultado en una disminución de su capacidad de exportación de carburantes derivados del petróleo.

En 2013 Venezuela redujo su capacidad de producción a tal punto que llegó a importar gasolina de Estados Unidos. El país del norte compra petróleo de Venezuela y lo transforma en combustibles que luego son comprados por Venezuela.

Para Bolivia esto significa un doble golpe: para la alianza bolivariana y el discurso antiimperialista promovido por el Chavismo y EMA,  el mal manejo de los recursos petroleros venezolanos resulta en el primer bochorno. El segundo es un golpe al orgullo nacional por el hecho de que Bolivia ahora depende de Chile para mantener el tráfico vehicular en el país.

Según las cifras del INE a noviembre de 2013 Venezuela sólo logró enviar diesel a Bolivia durante tres meses, julio, agosto y noviembre. Las exportaciones se detuvieron inclusive antes de la muerte de Chávez.

Durante años se creyó que el verdadero ganador de la guerra del gas fue Perú ya que la muerte del proyecto de exportación de gas boliviano a través de Chile fortaleció la posición de ese país para vender el gas del yacimiento de Camisea en forma de GNL. Perú llegó a condecorar a su embajador en Bolivia durante este periodo.

Pero la guerra del gas también resultó en un cambio profundo en la forma en la que las empresas petroleras trabajan en Bolivia. Uno de los resultados es que nuestra producción de petróleo se ha reducido a la mitad desde 2006. El beneficiado directo resulta ahora Chile. Bolivia tiene ahora una dependencia energética de Chile, algo que los héroes de la guerra del gas considerarían ofensivo.

A noviembre de 2013 Bolivia importó  un total de US$ 1,101MM en combustibles y lubricantes derivados del petróleo US$312,6MM de Chile,  US$256,3MM de Argentina y 132,6MM de Estados Unidos.

En términos de diesel a noviembre de 2013 Bolivia importó US$ 816,7MM; a Chile le pagamos  US$251,6MM, a Argentina 150MM y a Brasil 65MM.

 

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