El mes de octubre trajo algunas sorpresas en el ámbito económico mundial y nacional. Los problemas presupuestarios de Estados Unidos pusieron en evidencia el estado de endeudamiento de la mayor economía del mundo y la fragilidad de su sistema presupuestario.

En un tono un poco más jovial, Venezuela anunció la creación del “Viceministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo”. El viceministerio no cuenta con presupuesto y su creación difícilmente podrá distraer a la población que sufre de escasez de alimentos y productos básicos como el papel higiénico. Venezuela importa casi todos los alimentos que consume la población y la escasez viene acompañada de la inflación más alta del región cerca de 50% en los últimos 12 meses.

En Bolivia octubre cerró con el papelón nuclear del año.

Según Humberto Vacaflor, En un país donde 31% de la población usa biomasa (leña o bosta) como único combustible, tenía que sorprender el anuncio de que su presidente se propone llevarlo al exclusivo club de los países del mundo que cuentan con energía nuclear.

Mayor es la sorpresa si se toma en cuenta que sólo 5% de las probables reservas de hidrocarburos han sido exploradas debido a las políticas cambiantes hacia las petroleras.

El anuncio del presidente Evo Morales fue hecho en Tarija, con el detalle de que el uso de la energía nuclear sería hecho con ayuda de Francia y Argentina.

Doce horas demoró el embajador francés, Michel Pinard, para desmentir esa afirmación del presidente boliviano y decir que el gobierno de su país se limita a “escuchar” a las autoridades bolivianas pero que no hay ningún proyecto en marcha o a la vista.

Pinard, un diplomático conocido por sus efusivos gestos de simpatía con el gobierno del presidente Morales, aprovechó la ocasión para recordar que los empresarios franceses siguen esperando la “famosa” Ley de Inversiones boliviana.

Lo que sí ha hecho Francia es venderle a Bolivia seis helicópteros para la lucha contra el narcotráfico y ofrecer becas para algunos estudiantes bolivianos.

En octubre surgió también un tema internacional que afecta directamente la economía nacional y fue el anuncio del Daniel Cameron, secretario de Energía de Argentina, de que ese país tiene previsto reducir sus importaciones de gas a partir de 2015 y lograr el autoabastecimiento hasta  2022.

El anuncio llegó dos días después de que el presidente Morales amenazara a las empresas que siguen procesos contra Bolivia por las nacionalizaciones con expulsarlas del país. Entre las empresas esta la Argentina Pan American Energy (PAE) socia de Chaco. Otros dos días demoró en llegar la disculpa y la promesa de que se llegaría a un acuerdo por las demandas de PAE lo antes posible.

Sin embargó el daño está hecho; al parecer Argentina no se hace problemas con importar gas que no sea boliviano.

Argentina ha licitado la compra de 25 nuevos cargamentos de gas natural licuado (GNL). En octubre Argentina cerró la compra de 48 buques de GNL para la terminal de regasificación de Bahía Blanca y de 50 para la terminal de Escobar con entrega el año próximo y en 2015. El GNL es una alternativa más cara que el gas boliviano pero el suministro es más seguro.

Argentina no está construyendo el ducto de US$ 1.000MM que permitiría aumentar las exportaciones bolivianos según lo acordado. Las exportaciones deben pasar de 17,7MMm3d a 27MMmed hasta el 2027 aunque sin un nuevo ducto esto no será posible.

Más aún, Según Siglo 21 Argentina hace 5 meses que no paga por el gas boliviano que recibe.

 

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